Hospitales, fábricas, hoteles, industrias e, incluso, hogares particulares pueden verse beneficiados de los diferentes tipos de generadores eléctricos.
En general, estos equipos son esenciales para todos los usuarios que requieran de continuidad en el suministro eléctrico y que necesiten evitar, a toda costa, interrupciones, fluctuaciones de voltaje y otras fallas que suelen presentarse en la red comercial.
Ante esta realidad, hoy queremos explicarte las particularidades de los diferentes tipos de plantas eléctricas y, también, mostrarte los criterios que debes tener presente para seleccionar la ideal para ti.
Existen diferentes categorías de tipos de generadores eléctricos, que obedecen a diferentes variables, especialmente la aplicación o tipo de servicio, el combustible utilizado y la posibilidad de movilidad.
¡Conozcamos estos grupos!
Las clases varían de acuerdo al uso o servicio que se espera y necesita. Aquí nos encontramos con generadores como:
Son plantas de emergencia que se utilizan únicamente como respaldo del suministro eléctrico nacional o público, es decir, que actúan cuando este falla para garantizar la continuidad de las operaciones.
Generalmente, los generadores de uso de emergencia tienen una gran capacidad operacional, ya que deben cubrir, incluso, horas continuas, mientras se restablece el suministro general.
Son generadores robustos, adecuados a las necesidades de las industrias o usuarios finales, que se emplean como fuente de energía eléctrica primaria o principal, generalmente debido a las fallas o escaso alcance del suministro eléctrico en determinadas zonas y lugares.
Son equipos robustos e industriales, que sirven de suministro eléctrico regular, continua e, incluso, único para fábricas e instalaciones similares.
Muchas empresas optan por estos generadores porque garantizan mayor estabilidad de carga y suministro que la red pública, a la vez que pueden adecuarse a necesidades, procesos y requerimientos concretos.
Lógicamente, nos referimos a una clasificación según el tipo de combustible utilizado por el equipo. En este sentido, entre los más comunes encontramos:
Son los generadores más tradicionales, ya que el diésel ha sido históricamente el combustible más utilizado para disfrutar del respaldo y suministro energético de plantas y equipos similares.
Debido a los altos niveles contaminantes de este combustible, la industria se ha enfocado en buscar variantes más amigables con el medio ambiente, aunque sigue siendo ampliamente empleado gracias a su capacidad operacional y rendimiento.
El diésel es capaz de alimentar grandes generadores industriales, que garantizan horas de operaciones continuas, estables y con óptimo estado de suministro.
Son económicos, debido al bajo costo del gas natural, al mismo tiempo que ayudan a reducir de manera sustancial la huella ambiental, producto de una menor emisión de gases contaminantes.
También pueden garantizar extensas jornadas de operación, siempre y cuando en el lugar exista algún tipo de red de suministro de este combustible, que sea distribuido a usuarios finales por medio de ductos de acero.
El gas LP deriva del licuado de petróleo y, para la industria energética, también representa un combustible amigable para el medio ambiente, en comparación con el tradicional diésel, pero no tanto como el gas natural.
Si en tu zona de producción y trabajo existe suministro de este gas, es una muy buena alternativa.
En esta clasificación hallamos, principalmente, dos tipos de generadores eléctricos:
Son plantas fijas, que no están adecuadas para trasladarse de un lugar a otro. Son ideales para fábricas con ubicaciones concretas, que ameriten de estos equipos para respaldo o aplicación primaria.
De esta manera, es posible instalar generadores estacionarios de manera estratégica y cumpliendo con todas las condiciones de seguridad, para disfrutar de su respaldo y suministro siempre que sea necesario.
Al contrario de los anteriores, son generadores que pueden movilizarse, aunque también pueden ser robustos y de gran capacidad, por lo cual incluyen tráileres y otras aplicaciones que permitan los traslados.
Estos son ideales para empresas industriales que deben desarrollar obras y proyectos en diferentes zonas, generalmente remotas, sin acceso de calidad a la red eléctrica nacional.
Este punto depende de tus necesidades, el lugar de tus operaciones y otras variables claves.
Por ese motivo, una vez determinado que es necesario tener una planta o generador eléctrico, lo siguiente es analizar la calidad y continuidad del servicio de la compañía suministradora, para saber cuál será la aplicación a seleccionar.
Por ejemplo, si tu fábrica o empresa cuenta con acceso a la red comercial, lo ideal sería incorporar un generador de emergencia, que sirva como respaldo ante eventualidades y fallas no deseadas, como fluctuaciones de voltaje o pérdida de una determinada fase.
En cambio, si el suministro nacional no llega a tus instalaciones, lo ideal es una planta para uso primario o continuo, que se convierta en el pilar de la disponibilidad de energía eléctrica.
Otro parámetro muy importante es la disponibilidad y el costo del combustible, al igual que el efecto contaminante del mismo.
Lo ideal es que consigas el punto de equilibrio entre costo, capacidad operacional y huella ambiental, para fomentar la productividad de manera sustentable.
En este punto, es necesario aclarar que, si bien es contaminante, el diésel no debe ser descartado del todo, pues existen generadores modernos que optimizan el consumo y que emiten muchas menos emisiones que equipos antiguos.
No obstante, está claro que, en general, el gas es la opción más amigable con el medio ambiente.
¡Ya sabes! Toma en cuenta todos estos parámetros a la hora de elegir entre los diferentes tipos de generadores eléctricos.
No olvides evaluar, también, las características de tus operaciones, pues esto determinarás si necesitas un equipo estacionario o uno que pueda trasladarse constantemente.
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